miércoles, 24 de noviembre de 2010

(POEMA) 36

Al deleite oscurecido
lo persigue un pelotón de aburridos compases
que buscan sábanas y tranquilidad
son... 
como saboteadores de orilla
desabridos                   ofensivos
         si pudieran curarnos
nos darían tregua y no catálogos de carretera
es por eso que no nos miran

         abre las puertas a los cercenados
exprime sus pesados candados de olvido

se acaba
la enmudecida serenidad del perseguido      del delatado

         otros buscan reconstruirse
y ocultan fotos    postales    y portales
pero el destino no sabe de cofres ni de baúles oxidados

Ernesto J. Navarro

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