jueves, 28 de agosto de 2014

María



A mi Abuela María Duarte de Navarro, en sus 86 años


Hay una montaña que lleva tu olor
y tus piernas de roca
y tus ojos de sol
y tus palabras de viento amarillo
y tus oraciones de tarde fría que espantan las sombras
y hasta tus manos de cosecha

hay un pueblito que se esconde del tiempo
de donde también yo "bajo" 
donde está una punta de ésta historia
un rastro...
para no extraviarnos en las cruces del camino

hay un abrazo que tú tienes
y que yo siempre busco
y un beso impregnado de montañas y soles y pueblo 
y gente y tardes y fríos y bendiciones

y está tu corazón que siempre, Abuela,
será nuestro escudo contra las malas jornadas

Ernesto J. Navarro

4 comentarios:

  1. las abuelas
    "nuestros escudos contra las malas jornadas (...) para no extraviarnos en las cruces del camino"
    es hermoso entre lo hermoso... el amor

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  2. ¡Ay, cuando leí este texto, casi me echo a llorar! Fui muy unida a mi abuela materna. Hace cinco años que ya no está y no hay día que no la piense, la sienta y la extrañe. Es una presencia eterna en mí, ese escudo del que hablas al final. Todavía cuando llego a casa, me parece que voy a encontrarla por allí, trasteando, peleando eternamente conmigo, pero amándome mucho y apoyándome hasta el final, aun cuando no estuviera de acuerdo con mis decisiones o no las entendiera. Sí, las abuelas son el amor. Vida y salud para tu abuelita. Y para ti: No desaproveches los momentos con ella. Luego sólo quedan los recuerdos. Un abrazo libertario.

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  3. asi es asi es mi abuela erni un escudo contra las malas jornadas

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  4. José Francisco Michelli Parralun. sept. 10, 08:32:00 a. m. GMT-4:30

    A ver, mis dos abuelas siempre estuvieron lejos, las vi poco, pero me hubiese gustado que sus corazones fueran mi escudo contra las malas jornadas. Me enternece el poema, me recuerda a las abuelas que siempre quise tener...

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