lunes, 24 de junio de 2013

Las increíbles aventuras del señor tijeras, Charly García




Un texto de: Mariana Dei Castelli
Tomado de: 
http://poetasaldesnudo.blogspot.com/2011/06/las-increibles-aventuras-del-senor.html


Escondido atrás de su escritorio gris
un ser bajo, pequeño, correcto y gentil,
atiende los telefonos y nunca está,
mira a su secretaria imaginándola
desnuda y en su cama,
y vuelve a trabajar.

Entra en el microcine y toma ubicación
hace gestos y habla sin definición,
se va con la película hasta su hogar,
le da un beso a su esposa y se vuelve a encerrar
a oscuras y en su sala
de cuidar la moral.

Entra ella y se va desvistiendo,
lentamente y casi sonriendo
alta, blanca, algo exuberante,
dice: "Hola" y camina hacia adelante.

Mira al hombre pequeño que se raya
cuando ella sale de la pantalla.
Y el hombre la acuesta sobre la alfombra,
la toca y la besa, pero no la nombra.

Se contiene, suda y después,
con sus tijeras plateadas, recorta su cuerpo,
le corta su pelo, deforma su cara,
y así mutilada la lleva cargada hasta la pantalla
justo a la mañana.

No conozco tu nombre ni se más quien sos,
vi tu nombre en el diario y nadie te vio,
la pantalla que sangra ya nos dice adiós.
Te veré en 20 años en televisión, cortada y aburrida,
a todo color
a todo color
a todo color.

 


Parece increíble la capacidad de denuncia que puede desprenderse de una simple canción, algo en lo que Charly García fue indiscutiblemente experto en otras épocas. Es cierto, el contexto era otro: El tema de esta canción es la censura, basada en la figura de Miguel Paulino Tato, nombrado en 1974 como interventor en el Ente de Calificación Cinematográfica. Ese año coincide con la edición del tercer disco de Sui Generis, Pequeñas anécdotas sobre las instituciones, un álbum que apunta directo a la crítica de las instituciones sociales establecidas. En consecuencia dos de sus canciones fueron prohibidas (“Juan represión” y “Botas locas”) y varias otras fuertemente censuradas, entre las que se incluye Las increíbles aventuras del señor tijeras. 

Una paradoja; la canción contra la censura fue finalmente censurada. La última estrofa fue la que nos prohibieron escuchar: “Yo detesto a la gente que tiene el poder de decir lo que es bueno y lo que es malo también, sólo el pueblo, mi amigo, es capaz de entender. Los censores de ideas temblarían de horror ante el hombre libre con su cuerpo al sol”. Es curioso, como si el resto de la canción no dejara en claro la denuncia de la censura. Quizás los militares creían a la sociedad incapaz de entender una metáfora como esta, tan acostumbrados a la simplicidad de Palito Ortega y el Club del Clan. El personaje en el que se basa la canción, Miguel Paulino Tato, fue tan célebre en aquella época que incluso en 1995 se filmó una película inspirada en él, que lleva como título “El Censor”, protagonizada por Ulises Dumont.
 

En la canción de Sui Generis, como en un cuento, el comienzo es la descripción del personaje: correcto y gentil hacia fuera, indecente en sus pensamientos. La historia continúa: “Se va con la película hasta su hogar, le da un beso a su esposa y se vuelve a encerrar a oscuras y en su sala de cuidar la moral”. No hace falta demasiada explicación: durante los gobiernos militares se censuraba en nombre de la moral, de las buenas costumbres, de lo que ellos creían correcto según las instituciones que defendían, como la familia o la iglesia. Toda crítica a su sistema social ideal pasaba a ser subversión.

Luego, la canción da un giro, en el momento en que el censor debe llevar a cabo tu trabajo. El acto se cuenta como la secuencia de una escena de película. La cinta se reproduce y avanza como si fuera una mujer, el film toma vida y el censor, que en un comienzo la besa y la toca, luego se contiene y suda, para finalmente mutilarla. García expresa detalladamente las sensaciones que experimenta el censor, para quien en definitiva no es indiferente la particular tarea que sabe realizar, reflejando un choque de sentimientos entre nerviosismo, ansiedad y excitación. Ya en la mañana, cuando el trabajo fue concluido, la película original es imposible de reconocer: “No conozco tu nombre ni se más quien sos, vi tu nombre en el diario y nadie te vio”. Por último, y con una lucidez que asombra, García imagina cuál será el futuro de esa cinta, y acierta: “Te veré en 20 años en televisión, cortada y aburrida, a todo color”.

1 comentario:

  1. Excelente artículo, que aunque prefigura a los fachos de la dictadura argentina los que defendían "la iglesia, la moral y las buenas costumbres" dibuja con diáfana claridad a la "gente decente" que se desgarra las vestiduras por un cambio en Venezuela, sin ni siquiera tomarse un segundo para pensar que para millones de sus compatriotas, ese cambio llegó hace 14 años y que a ellos les toca, defendiendo su ideología, claro está, respetar, la de los demás.. es así pues, que les toca también censurar, incluso hasta su voz...

    GRANDE Charly!!!

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