jueves, 31 de marzo de 2016

CRÓNICA ¿Aprendimos del Caracazo?




Por: Ernesto J. Navarro 
Tomado de: http://www.alcaldiadeguaicaipuro.gob.ve/portfolio/aprendimos-del-caracazo/ 

Cuando en Venezuela se produce la primera rebelión mundial contra el Fondo Monetario Internacional (FMI), que se conoce como “El Caracazo” (febrero de 1989), la prensa mundial reacciona con un asombro pasmoso.

El país de las mises y el petróleo, el de la democracia impecable, había explotado ante los ojos del mundo. Los que morían de hambre decidieron aquel día abrir las puertas de los abastos y saciar el estomago.

¡Qué vergüenza! Expresaban los ricos ¡Saqueos! Sentenciaron los medios ¡Hay que reducir a esa turba! Gritaron los políticos ¿Y el gobierno de turno? Decidido a proteger a los “amos del valle” saldó aquella jornada a punta de fusiles y unos 3 mil venezolanos de los barrios pobres (1) caerían muertos por las balas de su propio ejército y sepultados en fosas comunes.

Unos años antes, 1984, el mayor referente del rock argentino Charly García, escribía: Cerca de la revolución, el pueblo pide sangre...” (2). Y Venezuela, su pueblo, pedía en ese momento la cabeza de la dirigencia política, corrupta y abusiva, que intentaba sostener un modelo político que hacía rato entraba en barrena.

Esa rebelión popular iniciada en Caracas, sacudió la conciencia de la nación y una ráfaga de balas, esta vez contra los poderosos, se desató 3 años más tarde el 4 de febrero de 1992... el germen de la Revolución Bolivariana.

sábado, 26 de marzo de 2016

CRÓNICA El Chávez que recuerdan en Los Teques


Por: Ernesto J. Navarro
Originalmente en: http://www.alcaldiadeguaicaipuro.gob.ve/portfolio/el-chavez-que-yo-recuerdo/ 
  
Es 03 de noviembre del año 2005 y Los Teques es una fiesta. El presidente Hugo Chávez acaba de inaugurar la primera estación del sistema Metro y ahora, encabezando una caravana recorre la ciudad.

Miles salieron a acompañarlo y otros tantos a verlo pasar por las calles. 

En una esquina de la calle Bermúdez, Kendrick Figueredo se detuvo solo a esperar el paso de la caravana. Por esos días, él, formaba parte de un movimiento juvenil que -según contó- tenía más siglas que gente. Y decirlo no se trata de una exageración. Aquella tarde era el único representante de todo su grupo presente en aquella esquina. 

Miró pasar algunas motos, de esas que le abrirían paso a Chávez, pero antes de que llegara el presidente, una mujer de al menos 50 años se detuvo al lado de Kendrick. Lo miró de arriba a abajo, con desdén... 
Tanto alboroto del Chávez ese pa’ una sola estación… Ese metro nisiquiera está terminado–Dijo. 

Él trató de explicarle que se trataba de una obra importante… pero Chávez se acercaba y decidió dejar las cosas de ese tamaño.