sábado, 30 de abril de 2016

(Poema) Elementos 11: La eternidad

Símbolo llamado "Cruz Andina", que en las culturas andinas es el más común y que significa la eternidad.
         
El pasmo de la eternidad se revelaba en augusto silencio,
comparable a la calma que rodea el concierto de los astros distantes”.
(José Antonio Ramos Sucre)

       Tu cuerpo se abre
tijerea al viento en pedazos
lo enfrenta...

con un soplo asomado en la ventana
se encapota el cielo
centellean los huesos
y te humedeces

vas derramando
salivas parpadeantes que cambian de sabor
perfuman
nos desreúnen el paisaje
quisieran ensordecer como cascada
pero apuntan al suelo
si les temes
erizan la piel
y finalmente
conducen a un largo sueño

ellas
se represan en las papilas
por eso me doy cuenta
¡Estoy maniatado!
apenas si puedo tocar con los dedos
tu escalera de lunares
que
        estribo
                     por
                            estribo
ascienden al dintel volcánico
de seguro
a mi altar hirviente
único lugar que considero un cielo

tú:
la eternidad
 
Ernesto J. Navarro

viernes, 29 de abril de 2016

CRÓNICA Los adecos siempre han estado metidos en golpes de Estado

Hermánn Escarrá en la plaza Bolívar de Los Teques

Por: Ernesto J. Navarro 

En la política venezolana, Hermann Escarrá es un rockstar. Uno de esos que desata las pasiones. Con él no hay medias tintas, lo aman o lo odian, pero jamás pasa desapercibido.

Cuando entró a la plaza Bolívar de Los Teques (éste jueves 28 de abril) lo aplaudieron a rabiar, le pidieron autógrafos, le estrecharon sus manos, lo besaron y hasta posó en varias selfies con una sonrisa que retaba al clima y a su elegante corbata.

Bajo el toldo dispuesto para los asistentes, no cabía un tequeño más. Hubo que buscar sillas adicionales porque se llenó el rancho de agua y hubo además que aceptar con paciencia la aparición, en los mejores momentos de la ponencia, del karma del chavismo: las fallas del sonido. Aún así, nadie se movió ni un paso.

Francisco Garcés invitó a Escarrá para que ofreciera una ponencia magistral en el espacio de debate bautizado como: “Cátedra Guaicaipuro”. El tema y el ponente atrajeron a esa multitud: la Amnistía propuesta por la mayoría parlamentaria de derecha y el futuro inmediato. Pero antes de dar la palabra al doctor, el alcalde dejó claro que: “Más allá de la Asamblea esa... acá está nuestro pueblo de pie y en batalla”.

Hermánn Escarrá, no sólo es el catedrático constitucionalista más reputado del país, sino un orador inmejorable. Una de sus virtudes: poner en boca del pueblo (en forma de argumentos), los más engorrosos procesos constitucionales Así de simple... 

miércoles, 27 de abril de 2016

Hay tantos abriles


Por: Ernesto J. Navarro

I
Abril en Caracas. Las noticias van de un lado al otro del gran charco, con una velocidad que asombra. Las que desembarcan en el puerto de La Guaira le paran los pelos a los criollos.

En la “madre patria”, se ha disuelto la Junta Suprema de España y el rey Fernando VII abdicó al trono. A los caraqueños les resulta entonces incómodo que los gobierne el español Vicente Emparan, nombrado recientemente por ya la inexistente junta y mucho más caer en manos de los franceses.

Es jueves santo y día 19. Emparan cruza la plaza mayor para asistir a la misa. Es día de guardar. Será su última cena en la Capitanía General de Venezuela, pero él aún no lo sabe.

Traspasa el dintel de la iglesia y a su espalda corren a cabildo, un grupo grande de los amos del valle: lo más rimbombante de la aristocracia y burguesía criolla, es decir, los hijos de españoles pero nacidos en América.

La sesión es directa. Desconocen la autoridad del Capitán General de Venezuela.

Emparan se entera en misa y la interrumpe. Él no está de acuerdo con la aristocracia criolla y decide consultar al pueblo que se movió a la plaza al conocer de la rebelión civil. Aparecerá entonces el padre José Cortés de Madariaga y su “no” definitivo.

El español renuncia en público y se firma de inmediato un acta. En ese momento, los venezolanos actuaban en nombre de Fernando VII, rey depuesto de España, y en desobediencia a José I.

Están por empezar a correr los ríos de sangre y la independencia no está ni soñadamente cerca ese 1811. 

lunes, 11 de abril de 2016

Carlos Suárez: “El pueblo siempre pone el pecho”

#Crónica ganadora del Premio Nacional de Periodismo "Simón Bolívar" 2015 

13-A: El día que retornó la democracia

Carlitos Suárez fotografiado por DsdLaPlaza.
Por: Ernesto J. Navarro 
Especial para www.desdelaplaza.com 

“Aquel, inconfundible sonido… el tucu, tucu, tucu de ese helicóptero era, en ese instante, el sonido de nuestros corazones ¡Era un ángel mecánico que nos devolvía a Chávez!”.

Al menos así lo recuerda Carlos Suárez, cuando aquella madrugada fría de abril de 2002, el Presidente Chávez regresaba al Palacio de Miraflores luego de haber fracasado un Golpe de Estado de derecha, que duró cerca de 47 horas… Amanecía el 14 abril.

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Pasaban de las tres de la madrugada. El país había transitado del terror generado por la represión golpista, durante el día 12 de abril, a la acción combativa para derrocar a la pandilla de poderosos que pretendieron sacar a Chávez a sombrerazos del poder, apoyados por una hipnosis televisiva que logró, (al menos durante unas horas) aletargar a los más incrédulos.

Carlos Suárez era uno de los cientos y cientos de caraqueños que, congregados a las afueras del palacio de gobierno -Miraflores-, pujaron por la vuelta a la presidencia de Hugo Chávez. Tenía que estar allí, se trata de un hombre curtido por las luchas revolucionarias.

En 1977, “Carlitos” llegó a Caracas. Para entonces era un “comunista refugiado” que había logrado sortear con vida, las amenazas de la dictadura argentina, y desde entonces éste país se volvió el suyo. Tanto, que en 1980 juró lealtad delante de la bandera nacional y asumió ser ciudadano venezolano. 

Jesús Moreno: La primera exigencia popular fue ¡Queremos ver a Chávez!

#Crónica ganadora del Premio Nacional de Periodismo "Simón Bolívar" 2015 

13-A: El día que retornó la democracia

Jesús Moreno fotografiado por DsdLaPlaza


Por: Ernesto J. Navarro
Especial para www.desdelaplaza.com

“Portu, dame un güayoyo… pa’ espantar el frío”, le dijo Jesús Moreno al hombre que estaba detrás del mostrador de la panadería “Punceres”. Aquella madrugada del 14 de abril de 2002 estaba batiendo una brisa tan helada en la avenida Urdaneta de Caracas, que penetraba por todas las esquinas.

Mareas de gente caminaban en busca de transporte público, de un desayuno o de un café. Era como si todos salieran de una fiesta a la que había sorprendido el sol… y literalmente lo era.

Tras retornar a Chávez al poder, el mismo pueblo que salió a las calles a enfrentarse a una dictadura muy breve, ahora iba de regreso a sus casas o perseguía una bebida caliente para reconfortar un alma ensanchada por la euforia del triunfo. Termina el café y dice, como para que todos lo escuchen: “Hemos hecho historia”.

24 horas antes, Jesús, combativo periodista de 68 años de edad (hoy al servicio del Diario VEA) llegó al “kilómetro uno”, justo a la estación de combustible que marca el inicio la carretera que sube de Caracas a Los Teques. “para ver que vamos a hacer”. Allí se citaron algunos de sus compañeros. 

Sony Sánchez: “El 13 de abril me impulsó, me abrió los ojos”

#Crónica ganadora del Premio Nacional de Periodismo "Simón Bolívar" 2015

13-A: El día que retornó la democracia

Sony Sánchez fotografiada por DsdLaPlaza
Por: Ernesto J. Navarro
Especial para www.desdelaplaza.com

Un blanco brillante, muy brillante, enceguecía a quienes miraban las pantallas de los televisores. Las imágenes estaban saturadas porque las cámaras del estudio principal de Venezolana de Televisión (VTV) no habían sido balanceadas.

Todo era un caos, pero lo importante era que estábamos “de nuevo al aire”, dijo el presidente de la planta, Jesús Romero Anselmi.

La emoción de Anselmi la noche del 13 de abril, anunciando al país que volvían las transmisiones del canal ocho, era la estocada final a los estertores del golpe mediático que, durante 47 horas, mantuvo en vilo a la población.

Los enemigos de la revolución bolivariana no vacilaron en sacar del aire la señal de la estación, para no tener una voz disidente a su plan subversivo contra el orden constitucional.

Fuera del estudio, en la calle, los vecinos de “Los Ruices” (al este de Caracas) bajaron de sus rígidos departamentos de concreto sólo con la bandera nacional en la mano, para sitiar VTV y así facilitar que los bolivarianos ingresaran de nuevo a las instalaciones, para comenzar a transmitir aquello que la censura mediática nos había negado: las imágenes de un pueblo revolucionario que le propinó “la primera derrota en 100 años del golpismo estadounidense”, como diría el propio Presidente Chávez.

Se trataba de caraqueños de la llamada “clase media”, personas que según las plantas televisivas privadas, odiaban a Chávez y a los chavistas pobres... y allí estaban, jugándose el físico, logrando con su presencia que aquellos que miraban desde los balcones de sus altos edificios, bajaran a acompañarlos a terminar de liquidar el golpe. “La gente de oposición celebraba, porque también a ellos los engañaron. Lo que hizo Carmona no se lo esperaban los que marcharon el 11”.