martes, 31 de mayo de 2016

TvsPueblo: De carpintero a comunicador popular


Por: Ernesto J. Navarro 
Publicado originalmente en www.lalenguatv.com.ve


A los 13 años, la mayoría de los niños venezolanos no tiene más obligaciones que estudiar y jugar. 

Con esa edad, casi todos cursan el tercer año de la secundaria. Muchos navegan el desarrollo.

Con esa edad, algunos chamos que juegan al béisbol son captados por reclutadores de los equipos estadounidenses y entran a la categoría ilegal de “protegidos”.

Pero con esa edad, Franklin Prieto ya se había convertido en carpintero.

Tenía en sus manos las herramientas necesarias para crear y para vivir. Él hizo aquello que predicó el maestro de maestros: Simón Rodríguez: 
Instruir no es educar. Enseñen, y tendrán quien sepa. Eduquen, y tendrán quien haga (…) Los varones deben aprender los tres oficios principales: albañilería, carpintería y herrería”.

Del oficio de carpintero supo, en 30 años corridos, todo lo que debía. Aprendió, a reconocer “las maderas por el olor, de qué árboles vienen, qué edad tienen, y oliéndolas sabe si fueron cortadas a tiempo o a destiempo y les adivina los posibles contratiempos”.

Pero a Franklin, ser carpintero le enseñó mucho más: tener disciplina, plantearse retos y superarlos; a armar y desarmar mil veces una pieza hasta que quedara fina. Le enseñó el valor incalculable de la paciencia y sobre todo, le dio el pan. 

Labrando la madera, se independizó de su familia y formó la propia. 


Obligado por la circunstancia 
Cuando en Venezuela colapsó la democracia formal (representativa) finalizando la década de los 90, una vorágine arrastró hacia un barranco a todo aquello que no tuviese “palanca” de la cual asirse, en el 80 por ciento de los casos: los pobres.

Las escuelas de artes y oficios fueron cerradas, vendidas las empresas públicas y, un aguacero de productos importados, de esos prefabricados, liquidó la manufactura artesanal.

No hubo mejor manera de retratar aquella situación como cuando el Comandante Hugo Chávez asumió la presidencia en 1999. En su alocución ante el entonces Congreso (hoy Asamblea Nacional) dijo: 
Nuestra Patria hoy está herida en el corazón, nosotros estamos en una especie de fosa humana. Por todas partes hay niños hambrientos, índices macroeconómicos sí -aquí tengo algunos, no los voy a leer, los sabemos, los conocemos en libros, en estudios- y ya me suenan fríos a mí (…) uno llora cuando consigue los niños limpiando las tumbas de los cementerios, porque de eso viven, como ví en Barinas el 2 de enero cuando fui al cementerio a ponerle una corona a mi abuela Rosa Inés y salieron unos niños a decirme: “Chávez, no hay tumbas para limpiar, tenemos hambre (…)El doctor Arturo Uslar Pietri decía hace unos años atrás, que aquí en Venezuela se evaporaron quince planes Marshall con los cuales se hubiesen reconstruido quince Europas, Presidente de Bolivia Hugo Banzer, aquí se evaporaron quince Planes Marshall ¿Dónde están?”.

Franklin estaba en su casa viendo a Chávez por televisión y se preguntó lo mismo: ¿A dónde carajo se fueron esos reales? Él fue uno de los millones que le dieron la victoria electoral al Comandante y ahora que era presidente respiraba esperanzado… pero la situación era muy jodida.

Un par de años atrás se había visto obligado a abandonar el taller de carpintería y transmutarse Buhonero. Para cuando la Revolución Bolivariana se instalaba en la presidencia, él también lo hacía pero la avenida Sucre de Caracas, muy cerca del centro de la ciudad. 

Se trata de un sitio codiciado para las ventas, por la cantidad de gente que transita por esa arteria. Es que esa avenida Sucre de Caracas, es el eje vial fundamental de la Parroquia con el mismo nombre. La avenida nace donde termina el Palacio presidencial “Miraflores”, atraviesa el enorme barrio llamado Catia y termina en la autopista que baja a las costas del Mar Caribe.

Franklin era apenas uno, de los cientos de personas, arrastrados a vender baratijas en las calles gracias a eso que nos anunciaron al final de los noventas, como “las bondades del libre mercado”. Sin otro trabajo al que poderse dedicar, los buhoneros de multiplicaron en las calles como el arroz y ocuparon las aceras como lugar para comerciar. 

La calle es ruda 
Aunque eso de ser buhonero no es mantequilla, se dice en Venezuela. Se trabaja a la intemperie, sin baños a los que acudir. Comiendo sin privacidad, Toreando a policías enviados a desalojarlos, a rateros que buscan pescar el ríos revueltos y teniendo que cumplir con la máxima de que el cliente siempre tiene la razón. 

A Franklin la logística se le complicaba mucho más porque se le ocurrió vender frutas. Esa mercancía hay que venderla si o si. “no es lo mismo vender juguetes de plástico”.

Varias veces a la semana los buhoneros eran visitados por funcionarios de la alcaldía. Éstos les proponían organizarse para buscar una solución juntos: los buhoneros debían desalojar las aceras. La alcaldía debía buscarles un lugar donde seguir vendiendo. Mientras eso ocurría, ellos tenían que colaborar con la limpieza de la zona, ese era el trato.

Muchas esferas más arriba Hugo Chávez pedía ayudas para poder pagar sueldos y salarios ya que recibió todas las cuentas del gobierno en rojo y mientras sacaba a los militares de los cuarteles a trabajar con el pueblo en tareas urgentes, en un plan llamado: Bolívar 2000. 

Mientras eso ocurría el carpintero que habita en Franklin volvía a filas. Decidió diseñar una especie de quiosco desarmable, que le permitiera ahorrar espacio en la acera, “colaborar” con el ornato y elevar sus frutas del suelo para mostrarlas mejor. 

No sólo consiguió su cometido, sino que el diseño encantó a sus vecinos de faena y comenzaron a encargarle otros.

Los quioscos desarmables de Franklin Prieto calmaron a la gente de la alcaldía, por un lado y por otro, llamaron la atención de transeúntes y alguno que otro periodista de la ciudad. 

¿Qué es eso? 
Epa panita ¿Te puedo hacer una entrevista?
-¿Y dónde va a salir eso? –Preguntó Franklin.
En Infocoas. Somos un periódico comunitario.
Y ¿Qué vaina es esa? –Dijo extrañado.

Lo abordaba un tipo como él. No estaba encorbatado como los que salen en la televisión, no tenía toda la parafernalia que usan los periodistas y quería saber cosas que no le interesan a las cadenas gigantes de radio.

Franklin quiso aclarar el asunto: 
Pero ¿Tu eres periodista?
No! –Contestó Elvis. –Soy Comunicador popular 

La oportunidad 
Aquella conversación no dejó de darle vueltas en la cabeza durante muchos meses. Y como dicen que una cosa lleva a la otra, varias coincidencias aparecieron en los días del carpintero.
Involucrase en la organización de sus compañeros buhoneros, le hizo de pasadizo a la organización política y social propuesta por Chávez.

Ha sido militante de la construcción y desarrollo de la plataforma política de la revolución desde que se llamó a conformar Círculos Bolivarianos, Patrullas de militantes, las Escuadras y ahora UBCH o Unidades de Batalla Bolívar-Chávez. Pero también se involucró en los colectivos sociales que en la actualidad encuentran cuerpo legal en los Consejos Comunales.

No le fue difícil deducir que era terrible que no existiera registro de todas las cosas que hacían en su proceso de organización ¿Cómo es que nadie toma una foto? ¿Esto que hacemos no le interesa a ningún canal de televisión?

Una casualidad (causalidad dirán otros) hizo que un amigo le mostrara una cámara de video “Handycam” que usaba para grabar bautizos y fiestas de 15 años. 
-¿Me la prestarías para grabar una reunión? –Preguntó Franklin. 

El amigo le dio unas breves instrucciones y dos días después hizo su primer video en una asamblea de la comunidad. 
Yo lo que quería era que el pueblo se viera. 

¡Grabando! 
La primera entrevista la hice imitando la que me había hecho a mi el compañero de Infocoas. O como uno veía que las hacen en televisión. –Cuenta Franklin.
No sabía nada de nada. Así que me ayudaron a editar eso que yo grabé con un programa de uso casero llamado Movie Maker. Después de horas tratando de armar algo, lo subimos nuestro primer video a la plataforma Youtube. 

Ese video le valió la simpatía de sus compañeros de militancia y mientras los compromisos sociales de su amigo le permitían, él seguía usando la camarita en asambleas, actividades de calle y lo que podía. 
Andábamos como unos loquitos. No era una organización, no teníamos pensado ser un medio formal de comunicación, pero nos atrapó el trabajo con la camarita de video. De nosotros se reían, porque supuestamente nos la tirábamos de periodistas, pero no le paramos a eso. Yo no le paré nunca a esas críticas. Yo me la pasaba era viendo televisión para fijarme en cómo hacían las cosas. Lo que pasa es que me di cuenta que eso que yo veía no nos servía a nosotros para contar lo que hace el pueblo todos los días. 

Poniendo a prueba su observación de artista de la madera, encontró su forma de armar los videos. 

“Pero yo aún no me siento conforme…”. Es la forma que tiene para expresar su perseverancia. 

Ciertamente, las grabaciones del camarada Franklin se volvieron populares entre los compañeros del partido en la parroquia La Pastora de Caracas. Él mismo se imponía tareas, pautas las llaman los periodistas e iba a cuanta vaina hiciera el partido. Y así, sin que se lo propusieran una tarde recibió una llamada del Gobierno del Distrito Capital.
Querían saber si nosotros, ya se me habían unido dos de mis hijos y otros chamos del barrio, teníamos un proyecto. Yo les dije que si y empezamos a escribir algo… Pero, ¿Sabes qué? Nos apoyaron, creyeron que podíamos. Con un financiamiento fue que pudimos comprar unas cámaras, computadoras para editar y dos motos para movilizarnos. 

De esa manera nació Tvs Pueblo, con un carpintero: camarógrafo autodidacta y un grupo de jóvenes del barrio, (hoy suman 10), que se constituyeron a pura voluntad, en un canal de televisión por Internet y todo su material audiovisual se consigue en youtube.
Una de las cosas más difíciles no ha sido aprender la parte técnica de hacer televisión. Ha sido más duro el trato de los periodistas de los medios privados. Como no somos periodistas de universidad miran a uno por encima del hombro. 

Pero no es sólo a ellos, los medios comunitarios fueron estigmatizados por la prensa formal, incluso antes de nacer…

Pero Franklin dice con orgullo que en su barrio “si nos quieren”.

Ese barrio al que se refiere se ubica frente al palacio de Gobierno en Caracas, su nombre: La Pastora, y en sus calles aún resisten al paso de los edificios de cemento, las casas de estilo colonial. 

Allí queda la sede del canal Tvs Pueblo. especificamente en un sector que se llama “Manicomio”, por que allí queda el hospital psiquiátrico. Fue uno de los directores de este centro de salud, un médico revolucionario, quien les cedió una estructura, tipo galpón, que no se usaba. Entonces ellos mismos, entromparon y se metieron a lavar (ya que era depósito de basura), pintar y alumbrar.

Estas luces que ves acá -Señala Franklin al techo. –Eran las de mi taller… me las traje para acá.

2 comentarios:

  1. Excelente trabajo, ya quisieran unos cuantos tener la mitad del Temple del que está constituido este compa.

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  2. Excelente trabajo, ya quisieran unos cuantos tener la mitad del Temple del que está constituido este compa.

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