lunes, 25 de febrero de 2019

Franelas, remeras, camisetas


Por: Ernesto J. Navarro 

Prefiero las franelas. Tuve un trabajo en el que debía usar traje y corbata en algunas ocasiones. Así que guardé un paltó negro en una gaveta del escritorio y me lo ponía si debía, pero al terminar el "acto" en cuestión, corría a meterlo de nuevo en aquel cajón como de utilería y a vestirme de blue jean y franela.

Era tan seguida la rutina de poner y quitar el traje, que una secretaria me decía entre risas: "ya se quitó el disfraz!!!"

Así que buena parte de mi indumentaria se compone de franelas. Por eso, no es de extrañar que durante varios años mi closet se haya nutrido de una cantidad -aún- no determinada de franelas (remeras) que mis amigos argentinos me han obsequiado en diferentes momentos.

Se trata de camisetas que, como homenaje al cariño con que ingresan a mi vida, las he 'ruleteado' hasta volverlas transparentes.

Algunas han sido memorables. Por ejemplo:


-Mi querida amiga Ofelia Irene Ojeda me ha hecho llegar, por las más insospechadas vías, camisetas de la marca "Gente de Rosario", con motivos de esa hermosa ciudad y en todos los colores imaginados. Ella se encargó de hacerme sentir que "Rosario siempre estuvo cerca".

-Dante Alberto Roberti y Laura Alida Ojeda aportaron una dotación de remeras militantes, desde que la casualidad nos juntó el año 2005. Algunas tenían diseños originales que el propio Dante hacía en su computadora y las mandaba a imprimir para mí.

Pero de todas ellas, tengo guardada (esa sí) como un tesoro, la casaca de la selección argentina de fútbol con el apellido de Maradona, el eterno 10, en el modelo que usó en el mundial México '86

Esa en particular, era la remera de Dante, no usaba otra. Y una tarde se la quitó como los jugadores al final del partido... y me la entregó. 

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SECRETO Para Silvia Abaca: en mi primer viaje a Rosario me entregó una de Rosario Central, pero de esa casi nunca hablo para no generar polémicas. 
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-Andrés "el polilla" Sal-lari me regaló (en diferentes momentos) dos franelas de Maradona. 

La primera con la etiqueta: "producto oficial Diego Maradona" y que en la espalda tenía escrita la narración histórica de Víctor Hugo Morales, durante el "gol de todos los tiempos", la misma del "barrilete cósmico". Esa se fundió el año pasado....

Y la segunda, (que aún vive) es de color azul oscuro, tiene en el pecho el rostro de D10S en tinta blanca, apuntalada por una inscripción profética: "Algún día, tus hijos y los hijos de tus hijos preguntarán por él"...

-Franco Roberti me regaló mis dos única remeras de Los Redondos: Una del disco "Oktubre" y la otra es del Indio, con la carátula de "Pajaritos Bravos Muchachitos".

-Caren Tepp y Julia Cadoche me mantienen al día con las remeras del Movimiento Giros -primero- y del Partido por la Ciudad Futura -después-. También con una del D-7 (Distrito Siete).

-Matilde Sosa, (que sigue negándose al facebook) me llevó de la mano por las calles de Baires hasta la tienda "Locuras" (dedicada al rock) de Flores y me dejó escoger una remera de Pink Floyd y otra de The Beatles.

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Pero hay una franela que tiene una historia aparte.

En 2007, Paloma Garcia Alessandria, que en ese momento era nuestra compañera de trabajo en Telesur, me trajo de Buenos Aires una camiseta de las que vendieron a las afueras del estadio Monumental de River, el 12 de mayo de 2007, cuando la Bersuit Vergarabat daba un concierto.

Yo, hincha de la Bersuit, le había pedido (casi rogado) a Paloma que me consiguiera una franela. Ella iba a su casa de Baires y de paso al concierto.

Para mí, esa franela funcionaría como una especie de premio de consolación a la distancia.

Aquel concierto terminó y Paloma ya casi fuera del estadio recordó la promesa que me había hecho y entonces debió nadar a contra mano de la marea de gente que abandonaba el estadio, mientras sus amigos le gritaban que lo dejara. Pero cumplió con la petición de un hermano de hinchada bersuitera, y con unos cuantos moretones, compró la remera y la trajo a Caracas.



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Entre 2008 ó 2009, alguna vez les he contado de esta imprecisión cronológica, conocí a Indira Carpio Olivo en un estudio de tv, durante la grabación de un programa piloto.

El creador de aquel programa (que nunca nadie vio) imprimió unas camisetas, con motivos relacionados con la tv, para los tres hombres que teníamos participación en el programa. A Indi, la única mujer, no le hicieron una.

Ella reclamó la omisión al final de la jornada pero no hubo respuestas: solo que se trató de uno de esos "errores de producción". Pero yo, flechado como estaba, me quité la mía con el mismo gesto del futbolista al final del partido y se la entregué.

Unas semanas más tarde, cuando tras varios días de escribirnos correos y poemas salimos juntos por primera vez, yo llevaba puesta la franela de la Bersuit, un pantalón de jean y unas 'Converse' rojas de cordones blancos.

No sé exactamente porqué, pero también recuerdo con detalle como estaba vestida Indi, cuando pasé a recogerla por el edificio de Santa Mónica donde vivía entonces. No llegué de forma directa, así que la llamé y ella comenzó a caminar la calle para que la viera.

Y la ví. Traía el cabello suelto. Una blusa de una tela transparentada, con arabescos entremezclados en colores rojo, negro, beige y pequeñísimos matices grises; unas bermudas de jean y unas botas de cuero.

Esa noche ella terminó llevándose esa camiseta de la Bersuit (no pregunten que no les diré... dejen el chisme).

Era la segunda remera que le entregaba, en menos de un mes y en muy diferentes circunstancias.

Desde entonces ella se volvió "la dueña de mis franelas"...

Hoy, 25 febrero de 2019, Indira me fotografió en la sala de nuestro hogar. Llevaba la misma franela de Bersuit de hace 10 años atrás. La misma.

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