sábado, 13 de abril de 2019

Olor



Por: Ernesto J. Navarro 

Estos días de apagones y largas oscuranas, hemos ensayado varias formas de alumbrar el hogar.

Pasamos de la linterna del celular, a unas velas que se consumen a velocidad meteórica. De las velas a las lamparitas con agua-aceite y algodón (arrechísimas), de ellas, a una versión que sustituye el algodón por servilleta, y por último, a una laboriosa tarea de remendar 4 chompines viejos que derivaron en dos plenamente funcionales.

Desde hace rato esos chompines han sido parte de la decoración. El tío Dante Olivo A Gueno se los heredó a Indira, y estuvieron en repisas y paredes, colgando alegremente por allí.

Desde el primer apagón me impuse la empresa titánica de reactivarlas.